Un trocito de mi pasado

Me ha costado bastante tiempo atreverme a quitar el post anterior de la cabeza del blog (y de la mía), pero hay que continuar mirando hacia delante. O mejor dicho hoy, hacia atrás. Hemos hecho obras en casa, y aprovechando el tirón, hemos estado ordenando y tirando cosas. Y reordenando el caos de mi cuarto he encontrado un texto que escribí hace muchos años, supongo que a penas tendría 20 años cuando lo escribí. Estaba en una acampada, y me levanté, como acostumbraba en aquella época, de madrugada con un ataque de ansiedad. Serían las 5 de la mañana, haría a penas 2 horas que nos habíamos acostado, y la angustia me despertó. Salí del refugio en el que estábamos, me senté en la escalera de entrada con una libreta y un boli e intenté canalizar mi ansiedad a través de la palabra. La verdad es que funcionó, me tranquilicé algo, pero después de la ansiedad siempre te queda esa sensación de aridez interna, que te quema en calma, como una brasa fría que practicamente ni notas. Al menos ese día conseguí controlar mi aparato digestivo, pero esta pequeña perla es lo que salió:

“Perfecto ignorante, mentira finita, colmo insaciable, ser juzgado por ser juez, ¿cómo te atreves a existir? Cucaracha cósmica, que creyendo ser perfecta se arroja al altar, temerosa de si misma, monstruo creador, creación aberrante, dime, ¿qué perdemos sin ti? Que los ríos mueran, que la tierra que pisas se disuelva, que la nada te devore, humano infecto. ¿Acaso te crees con derecho a existir? Humano animal, que en tu sed de poder te crees invencible, mas cuerpo frágil te envuelve, y más frágil aún tu mente estrecha, que no comprende sino cuadrados conceptos, que encajan con tu “plan infinito”. ¿Cómo osas alegar que mereces ser salvado? Este es tu juicio, tu condena, por tu eterna culpa, ente autófago, que disfruta nadando en su propia sangre, que se retuerce en su dolor, pero que nada a gusto en su pena, que nada puede, todo lo intenta, destruye su creación, solo por el sabor del dominio; ente infame: ¿cómo crees que te vaya a salvar? Arrojas la mano y escondes la piedra, ser calumniado, mentira verdadera, corrígeme si me equivoco: ¿acaso no vale tu vida lo que una piedra? Es más, ésta cumple su papel. Tú, te revelas contra el tuyo, porque te crees superior, porque posees alma… ¡Alma podrida y ponzoñosa! ¿Para qué quieres un vaso de amarga hiel? ¡Vergüenza de vuestro creador! ¡Obra ignominiosa! ¿Cómo te atreves a vivir? La muerte es tu concubina, la avaricia tu progenitor, la devastación tu mano. ¿Y aún pretendes seguir existiendo? Déjame sugerirte algo: el suicidio es la opción más correcta: libra al mundo de tu existencia, bebe de tu sangre, y muere, inmortal, destruye tu alma y que no quede parte alguna, entrégate al abismo, disuélvete en la nada, haz ver que nunca has existido, y quizá consigas escapar de ti mismo, ser carroñero, cárcel de tu propia existencia. Muere, de la vida que no está hecha para ti, y concede a algún ser que sí lo merezca tu puesto de “humano”.”

Aún me dan escalofríos al leerlo… Hace tanto tiempo que ya no tengo ataques de ansiedad que casi ni me acuerdo de lo que eran. Pero leer estas líneas me ha hecho recordar, y la verdad es que es bueno de vez en cuando mirar hacia atrás y ver el camino que has andado. Y menudo camino; ahora miro a mi alrededor y no me puedo creer que fuera yo el que escribió esas cosas.  Aunque he de decir que he tenido la suerte de no andar solo ese camino, y quiero aprovechar el recuerdo para dar las gracias a dos personas que han sido fundamentales, que me dieron y me dan la mano y son las principales responsables de que haya llegado tan lejos. Ellos mismos saben quien son.

~ por Egon en 9 diciembre, 2007.

4 comentarios to “Un trocito de mi pasado”

  1. ¡Cómo pasa el tiempo! Y cómo hemos cambiado todos. Aún recuerdo nuestros intercambios de historias en primero, o los chats papeleros. La verdad es que con el tiempo hemos ganado en optimismo, aunque la verdad que en historias oscuras y desasosegantes siempre ganabas.

  2. “¿acaso no vale tu vida lo que una piedra?”. Sí que somos polvo de estrellas, pero “una vida lo que un sol vale”, dice Drexler…

    A todos se nos hace el camino oscuro. Lo bueno es poder no hacerlo solo.

  3. Me encanta como fluyen las palabras, poderosas, agónicas, describiendo nuestra fragil naturaleza y me alegra saber que ahora forman parte de la memoria en episodios pasados. Enhorabuena por contar con el apoyo incondicional de quienes aprecias y por ser agradecido.

  4. Cuanto ha pasado y cuanto nos queda por pasar. La verdad es que visto asi asusta pero a la vez me alegra. Me ha gustado mucho tu post. Un abrazo, Bagheera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: